May 7 2012

Con Touché casi cualquier objeto común es una superficie táctil (también las personas)

Imagina que te sientas en el sofá y automáticamente se enciende el televisor; al rato te tumbas para relajarte. El sofá detecta ese cambio de posición, que pasas de estar sentado a tumbado, y eso hace que automáticamente se baje ligeramente el volumen de la tele, a la vez que se reduce la intensidad de la lámpara que ilumina en la estancia.

O imagina que vas caminando por la calle y tocas con el dedo índice de una mano en la palma de la otra mano. Y ese gesto hace que el reproductor de música del móvil se ponga en pausa; o que el reproductor salte a la siguiente canción cuando lo que haces es deslizar dos dedos en la palma de la otra mano.

Son sólo un par de ejemplos que se pueden ver en el vídeo de arriba que visualiza las posibilidades de Touché, un desarrollado conjunto de Disney Research (sí, verás por ahí a Mickey Mouse) y de la Universidad de Carnegie Mellon y que hace que casi cualquier objeto -personas, líquidos, pantallas y otros objetos comunes- sean capaces de detectar cuándo y de qué manera se tocan o se interactúa con ellos.

Vía Gizmag.

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May 7 2012

Realidad aumentada sobre una caja de arena

En este proyecto de la Universidad de Davis, en California, utilizan una caja de arena de verdad real con unas palas de plástico, una cámara Kinect 3D y un proyector para crear contornos, hacer fluir el «agua» de mentirijillas y otras virguerías en tiempo real: Augmented Reality Sandbox.

Está basado en este otro vídeo de hace unos meses.

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May 2 2012

La vida digital de Stephen Wolfram, segundo a segundo

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Este artículo se publicó originalmente en Cooking Ideas, un blog de Vodafone donde colaboramos semanalmente con el objetivo de crear historias que «alimenten la mente de ideas».

El creador del titánico software Mathematica, la mente detrás del buscador inteligente Wolfram Alpha y autor a la vez de la colosal y ambiciosa A New Kind of Science ha realizado un peculiar ejercicio de strip tease personal compartiendo el análisis de sus datos personales más geeks con el mundo entero.

Entre los datos estadísticos que ha recopilado Stephen Wolfram desde hace más de 20 años se incluye información acerca de 300.000 mensajes de correo que ha enviado, además de todos los que ha recibido, y unas 100 millones de pulsaciones de teclado, lo cual quiere decir que ha escrito unos 15 o 20 millones de palabras. También hay información sobre los eventos de su agenda e incluso sus llamadas de teléfono. Por si eso fuera poco, también lleva un podómetro encima que, que contabiliza cuántos pasos da cada día, lo que permite calcular la distancia recorrida y en parte el ejercicio físico realizado.

Supongo que quien más, quien menos, guarda datos estadísticos de este estilo sobre lo que hace a lo largo del día, ¿no?

El análisis de los datos desde luego resulta apasionante –para los nerds de las estadísticas, claro– dado que se puede saber cuántas horas de sueño más o menos tuvo cada día, a qué horas es más fácil encontrarle para hablar por teléfono, cuál es la duración promedio de sus conversaciones por teléfono, sus reuniones, y en qué época sucedieron «cosas raras» que alteraron los ritmos habituales.

(…) Aunque sea un poco nerd recopilar toda esta información, lo cierto es que luego tiene sus aplicaciones prácticas: saber en qué empleas el tiempo y cómo organizarte mejor, especialmente. Lo que me pareció más sorprendente es descubrir lo regulares que son los patrones de las actividades que realizamos en nuestra vida cotidiana.

Entre esos «eventos fuera de lo común» en la vida cotidiana de Wolfram, el matemático explica y señala en los datos cómo cambiaron sus hábitos mientras terminaba los últimos capítulos del libro A New Kind of Science, por ejemplo. También puede observarse una especie de «pausa» en el trabajo cuando nació su primer hijo o las curiosas líneas verticales que indican que estuvo enviando correos aparentemente durante 24 horas seguidas: «son viajes a Europa».

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Además de todo esto, en los datos se puede ver cómo su ritmo de sueño es bastante regular, de 3 a 11 de la mañana, y cómo con el paso de los años ha aumentado la cantidad de ejercicio que hace y también la gente distinta con la que interactúa cada día.

Los datos recogidos por Stephen Wolfram –más o menos de forma automática– son casi puramente simbólicos, y no llegan desde luego a ser los microchips implantados en los personajes de la estupenda película de Robin Williams The Final Cut (2004), capaces de guardar vídeo y audio en alta definición de cada instante de su vida. ¿Veremos sistemas similares evolucionar en los próximos años para ir guardando nuestros datos vitales y archivándolos para que posteriormente se analicen, bien por nosotros, bien por otras personas?

Desde luego no hay mucha gente que guarde tantos datos como Wolfram, pero quien quienes están preocupados por su salud, siguen una dieta o hacen ejercicio guardan sus diarios de entrenamiento, tablas de peso o incluso otra información menos habitual todavía. No está mal tenerla por si ha de revisarla algún especialista de vez en cuando; también resulta entretenido guardarla, sobre todo si es de forma automática: desde hace tiempo existen gadgets de todo tipo para guardar vía Wi-Fi en una hoja de cálculo el peso, la tensión arterial, los datos sobre frecuencia cardíaca, azúcar en sangre y otros.

Una de las consideraciones a tener en cuenta será, como en la película, que no haya un conflicto entre los datos que se guardan y los temas de privacidad, y –como bien decían los conspiranoicos que se oponían a aquellos implantes de microchips– regular hasta qué punto se pueden emplear estos aparatos en niños de corta edad dado que se puede estar archivando información que de mayores no quisieran que circulara por ahí. Son, como siempre los dos lados claroscuros de la estas tecnologías que parecen del futuro pero que ya están aquí.

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Apr 30 2012

Háblale a la lata: tecnología de la infancia actualizada a la era digital


Fotografía (cc): Ariel Zambelich / Wired

The Can, un micrófono y altavoz que sirve para hablar a través del ordenador, móvil y tablet tal como hacíamos en los viejos tiempos con dos envases de yogur y un cordel, pero actualizado a la era digital y a la voz sobre IP (VoIP).

Vía Wired.

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Apr 27 2012

SmartInversion: el robot que vuela modificando su propia geometría para impulsarse

Con una geometría alucinante, este curioso artilugio volador es una especie de origami autónomo que gira sobre sí mismo de diversas formas para tomar impulso y mantenerse en el aire grácilmente. Se llama SmartInversion y está fabricado en materiales ligeros, con la ayuda de un poco de helio que lo eleva en el aire.

Es uno de los inventos recibidos en un concurso de creatividad por la gente de Festo, creadores del pájaro SmartBird, los pingüinos biónicos AquaPenguin y la manta gigante AirRay, algunos de nuestros robotijos voladores más admirados.

Actualización : Vaywatch nos apunta muy apropiadamente que la forma geométrica del artilugio volador es un calidociclo o toro tetraédrico torsionable; también aparece en algunos sitios como cubo invertible.

Kaleidociclo con imágenes de Escher

Más sobre estas curiosas formas geométricas en esta anotación sobre nuestra versión favorita: los calidociclos de M.C. Escher.

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Apr 26 2012

Otros escáner de mano para convertir el MundoReal™ en imágenes 3D

Como el escáner 3D de mano de Mantis Vision, el que está desarrollando Matterport es similar a una cámara de vídeo que convierte el entorno físico en imágenes 3D.

El objetivo de Matterport es lograr que un sistema "barato, rápido y fácil de usar para los consumidores".

Vía CNET News.

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Apr 25 2012

La calidad del audio que nos rodea: ingeniería vs. percepción

5052 Stereo Valvle (CC) Ewan Topping @ Flickr

Este artículo se publicó originalmente en Cooking Ideas, un blog de Vodafone donde colaboramos semanalmente con el objetivo de crear historias que «alimenten la mente de ideas».

Cuando examinamos la calidad de los equipos audiovisuales que nos rodean en el hogar, el coche o los centros de ocio, solemos pasar muchos detalles por alto que solo los expertos son capaces de definir con palabras. Por eso me encantó descubrir por ahí medio perdida esta entrevista a Alan Parsons en CE Pro, una revista para los profesionales de la electrónica donde desvela algunos de estos detalles.

Quién sería más adecuado para hablar de música: ¿Un artista capaz de valorar su calidad? ¿Un productor que sepa lo que cuesta conseguirla? ¿O un ingeniero que conozca toda la tecnología implicada en ello? Pues nadie más indicado que Alan Parsons, que ha tocado las tres facetas –como productor, músico e ingeniero de sonido– con estrellas como Los Beatles o Pink Floyd.

Hace tiempo ya explicábamos que para mucha gente la calidad no es lo más importante, algo en lo que Alan Parsons parece estar de acuerdo: él sostiene que los consumidores prefieren el MP3 porque es «rápido» –y en muchos casos gratis– y porque no saben lo que se pierden. Considera que el CD es una calidad «razonable» pero que estaría bien tener disponibles otros formatos de más resolución.

Los venerables discos de vinilo, afirma Alan Parsons, sigue siendo para puristas, y los formatos de más alta calidad, para los ingenieros. El hecho es que existen formatos para almacenamiento de música superiores al CD, como el DVD-Audio, el Super Audio CD o el DTS-HD Master Audio, pero no solo son formatos «enfrentados» sino que ninguno de ellos parece haber ganado la guerra frente a los CDs convencionales o el MP3.

Y sobre las disputas de los audiofilos respecto a si la calidad del vinilo es superior a la de algunos MP3, la discusión sigue abierta: los más viejos del lugar recordarán que en los primeros MP3 con una velocidad de muestreo muy baja se notaba realmente la ausencia de ciertos sonidos y frecuencias; en cambio hoy en día con los MP3 de alta calidad (256 Kbps en adelante) es difícil distinguirlos de los CD, o de los vinilos, para el caso.

El propio Alan Parsons reconoce en la entrevista no ser un gran consumidor de música «ni como entretenimiento» y que tampoco se gasta mucho dinero en equipos de audio; aparte de tenerle cierta «manía» a YouTube a quienes considera un poco piratillas. Pero deja caer otra perla que tiene que ver con la calidad del audio que disfrutamos a diario: lo que recibimos como audio final ha pasado por innumerables procesos de compresión y descompresión, y vuelta a comprimir y descomprimir, de modo que la calidad final queda degradada de forma casi inevitable.

¿En dónde puede apreciarse fácilmente esa degradación? Pues, por ejemplo, en la sincronización entre el audio y el vídeo. Ahora que todas las emisiones llegan codificadas a través de TDT (Televisión Digital Terrestre), satélite digital o Internet es fácil que en estos procesos de compresión la sincronía entre las imágenes y el audio quede ligeramente desplazada. Para expertos como Parsons, que se considera «especialmente sensible» a esos matices, es algo que se detecta fácilmente. De hecho, asegura que más o menos la mitad de los canales que se emiten están ligeramente desincronizados: de hecho basta zapear un poco y fijarse en ese detalle en escenas de diálogo o conciertos para observarlo.

Desde luego, con tantos canales en el aire cuyos telediarios incluyen un sinfín de vídeos de YouTube tremendamente pixelados no parece que esto sea un problema técnico sino simplemente de dejadez: qué más dará la sincronización del audio –pensarán– si estamos emitiendo píxeles como puños a menos fotogramas por segundo que las películas de Georges Méliès.

Afortunadamente, los seres humanos tenemos una habilidad innata en nuestro cerebro para «completar» todo lo que falta, ya sean imágenes o sonidos. Podemos ver caras donde hay píxeles y recrear una sinfonía a falta de algún acorde o matiz musical. Esta capacidad que nos ha proporcionado la evolución hace, aunque parezca raro, que ver un telediario «youtube» o escuchar un MP3 sea más llevadero.

{Foto: 5052 Stereo Valvle (CC) Ewan Topping @ Flickr}

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Apr 13 2012

Explorando nuevas formas de trasladar contenidos entre dispositivos


Spatially aware devices de Ishac Bertran en Vimeo.

El vídeo Spatially aware devices de Ishac Bertran esboza su propuesta para mejorar -o hacer más natural- el intercambio de contenidos y elementos entre múltiples dispositivos, caso de un ordenador y un teléfono móvil utilizados en el ejemplo.

Natural interactions with spatially aware devices - Por muy bien que estén intercontectados de forma virtual nuestros dispositivos [ordenadores, tablets, móviles, ereaders,...], a través de herramientas como iCloud o Dropbox, no existe un forma de conexión tangible entre ellos.

Una (representación de) interconexión física haría posible una interacción más intuitiva basada en los modelos mentales a los que estamos acostumbrados en el mundo real.

Este es uno de los principales motivos por los que los niños interactúan de forma tan espontánea con los iPad, porque utiliza una interfaz de interacción natural y tangible.

Los distintos dispositivos pueden ser conscientes de la existencia de otros cercanos utilizando diversas tecnologías que existen pero apenas se utilizan con este fin, tales como NFC, Bluetooth, GPS, WiFi, GPS o la red local; amén de infrarrojos y cámaras.

Por ejemplo, Bump (Android, iPhone) utiliza Bluetooth para intercambiar información entre dos dispositivos que chocan entre sí (cuando el sensor de movimiento de cada uno de ellos se activa simultáneamente y de forma similar) o con un ordenador chocando el móvil con la barra espaciadora (estos es, cuando el sensor de movimiento del dispositivo móvil se activa a la vez que la barra espaciadora en el ordenador).

De hecho, la idea de Ishac y la tecnología de Bump casarían de forma perfecta -desde hace años los MacBook Pro como el utilizado en el ejemplo, entre otros ordenadores portátiles, ya disponen de sensor de movimiento para poner el disco duro en posición de impacto en caso de caída del ordenador.

O existen tecnologías más específicas como la que utiliza Microsoft en su superficie táctil Surface: PixelSense es capaz de reconocer qué objetos se colocan sobre Surface sin utilizar de cámaras gracias a unos sensores situados entre los píxeles de la pantalla que hacen que ésta "pueda ver" lo que tiene encima: un dedo o una mano o diferentes objetos.

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Apr 13 2012

Cleverbot vs. Cleverbot

Cleverbot es el famoso bot conversacional que impacta a propios y extraños con su inteligencia adaptativa. Lo calificaron de «59,3% humano» el año pasado, en un concurso de inteligencia artificial. Aquí hay un vídeo del año pasado donde se ve cómo montaron un par de avatares que charlaban entre ellos, utilizando este motor de inteligencia artificial.

Lo han rescatado en Wired Science, donde afirman que la Inteligencia Artificial podría estar a punto de superar el Test de Turing. Obsérvese el hábil uso del «podría» en el titular, como diciendo: puede que sí, puede que no.

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Apr 12 2012

La visión futurista de Nokia sobre las gafas de realidad aumentada (un vídeo con moraleja)

En este vídeo se pueden ver las ideas del Nokia Research Center sobre la «realidad combinada», que sería otra forma de denominar a la realidad aumentada: un dispositivo estilo gafas de sol, pero equipado con pantalla translúcida, auriculares 3-D… Pero… ¿Y ese pedazo de Symbian que se ve en un terminal móvil, WTF?

La explicación es sencilla: el vídeo es de hace tres años. Pero si eso estaba en el «laboratorio» en 2009 y ya han pasado tres años… ¿donde están entonces esas gafas, que no parecen haber llegado a las tiendas? Pues en ningún sitio, porque obviamente todo era una elucubración tecnológica-marketiniana muy bien montada, con una protagonista muy mona, pero poca chicha tecnológica en realidad.

Moraleja – lo hemos dicho por aquí más de una vez como warning, pero no está de más repetirlo para que nunca se nos olvide: aunque los vídeos futuristas molan, muchos no son más que pajas mentales.

Mientras tanto, en el MundoReal™Nokia se derrumba en bolsa, paga el fracaso de su nueva estrategia, cae un 17% a mínimos de una década, deja de ser la empresa más valiosa de Finlandia… etcétera. Una pena.

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