Feb 3 2012

Este robot con ruedas que se convierten en patas mola, pero resulta inquietante

Sea como sea, el robot Quattroped -capaz de convertir sus ruedas en patas en función del terreno y las necesidades de desplazamiento- resulta mucho más simpático cuando rueda. Debe ser por aquello de la teoría del Valle Inexplicable, porque la conversión de las ruedas a patas se antoja en un artilugio inquietante que da casi miedo.

Más en Robot's Magic Wheels Transform Into Legs, vía Make.

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Feb 1 2012

Tuitear en morse con un manipulador de telégrafo ya es posible

Este simpático invento llamado Tworse Key es un manipulador de telégrafo que en su interior tiene una circuitería Arduino. El cable se conecta a un conector de red Ethernet normal y corriente y el aparato queda conectado a Internet. Cuando se enciende la luz verde es que hay conexión; se pueden entonces escribir mensajes en código morse, que se decodifican y envían a Twitter automáticamente.

El resultado es altamente steampunk y muy vistoso y efectivo a la vez. Es curioso que después tras teclear los mensajes haya un código especial para «Enviar» y también que exista una función «Borrar mensaje». Hoy en día ya no existe el telégrafo como tal, y el código Morse dejó de usarse oficialmente en 1999, aunque algunos radioaficionados todavía lo practican.

En una extraño giro de estas adaptaciones a los viejos nuevos tiempos, en 2004 inventaron el código para la arroba (@) en morse. Porque a ver cómo te diriges a alguien en Twitter sin la @…

(Vía Hack a day.)

Actualización: Sergio (EA4AAF) que es radioaficionado nos quiso matizar el comentario sobre el uso del morse y la telegrafía en la actualidad, con una interesante aportación:

(…) El código Morse es ampliamente utilizado por un gran número de radioaficionados por todo el mundo en la actualidad. Desde luego no es algo marginal ni anticuado. Personalmente lo utilizo y es una auténtica maravilla. Por ejemplo… ¿sabéis lo que es EME? Quiere decir Earth-Moon-Earth y consiste en una forma de comunicación mediante la cual las ondas de radio se envían contra la luna, rebotan y otro radioaficionado las capta, contestando de la misma manera. En este tipo de comunicacion se utiliza código Morse. Hay varios concursos mundiales de telegrafía, con miles de participantes, que a veces viajan miles de kilómetros, solo para operar sus equipos desde lugares raros.

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Feb 1 2012

Enjambre de cuadricópteros robóticos

Otro vídeo de nuestros helicópteros robóticos favoritos, que parece simplemente una muestra más de sus habilidades hasta que… ¡tachán! Minuto 00:40… nuestros amiguitos se convierten en temible amenaza. La verdad es que verlos volar con tan mecánica coordinación y ese potente zumbido de fondo asusta un poco. ¡Glups!

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Jan 27 2012

Estabilidad bípeda en robots, una pequeña demostración

El Android 11 de XRobots.co.uk demuestra en este vídeo su habilidad para mantenerse estable sobre dos extremidades. Como puede verse en el vídeo, aguanta sin problemas algunos toques y empujones; es lo que llaman dinámicamente estable. Aparte de eso es capaz de caminar usando diversas técnicas.

(Vía Hacked Gadgets.)

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Jan 26 2012

Hiriko, el vehículo eléctrico que se pliega

La idea de un vehículo plegable para que ocupe menos espacio cuando no se utiliza no es nueva.

Pero la aplicada en el vehículo eléctrico Hiriko, que es fruto -a pesar de su nombre de "armónico japonés" es "urbano" en euskera- del consorcio vasco del mismo nombre, con sede en Vitoria-Gasteiz y el Gobierno Español y en el que ha participado el MIT Media Lab aportando su proyecto CityCar, podría ser el primero en convertirse en realidad.

Según los planes de la empresa el vehículo empezará a comercializarse en la primavera de 2013. De momento ya está en marcha en Vitoria-Gasteiz la producción inicial de 20 unidades para pruebas. En 2020 la producción sería de 25.000 unidades al año.

Resulta raro, por decir algo, que para ser un proyecto tan adelantado no haya nada de información sobre las características del vehículo, ni siquiera las medidas, en la web del fabricante. Tampoco he conseguido encontrar información "oficial" sobre autonomía, tiempo de carga y prestaciones de ese modelo concreto.

Tampoco se indica el precio de venta o la modalidad de comercialización, aunque algunos medios hablan de 12.500 euros en venta a particulares.

Pero al parecer la autonomía serían 120 km, el tiempo de carga 15 minutos -me parece demasiado corta pero sería posible tal vez con enchufe específico- y la velocidad máxima estaría limitada a 50 km/h "por cuestiones de seguridad".

Con esa velocidad máxima no puede circular por autopistas. Tampoco podría porque al parecer no es un turismo: según la Wikipedia el Hiriko está homologado como cuatriciclo, igual que el modelo Urban 45 del Renault Twizy (~5.000 euros más 50 euros al mes de alquiler de la batería).

En ese caso -como sucede con el de Renault- no es necesario carnet de coche porque no sería un coche. Por H o por B su utilización está totalmente limitada a las calles de la ciudad.

El Hiriko dispone de algo de maletero y dos plazas a las que se accede por el frontal, de forma similar a como se hacía en el Isetta, aquel vehículo de origen italiano que fabricaron distintas marcas -BMW entre ellas e Iso en variante autocarro en España- en el decenio entre 1950 y 1960.

Tampoco se explica si estos coches deberán aparcar en zonas específicas, con enchufe y sin riesgo de que el coche que aparque detrás se acerque tanto que impida que el Hiriko pueda desplegarse.

Esto probablemente se puede evitar aparcando de forma perpendicular "obligatoriamente", algo que sería posible por su corta longitud como ya sucede actualmente con el Smart ForTwo. De otro modo no se gana espacio si hay que reservarlo para el despligue.

En cualquier caso hasta que no haya del orden de cientos o miles de ellos en las calles el espacio liberado por su característico plegado será inapreciable en comparación con el ocupado por el resto del parque automovilístico.

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Jan 26 2012

Hiriko, el vehículo eléctrico que se pliega

La idea de un vehículo plegable para que ocupe menos espacio cuando no se utiliza no es nueva.

Pero la aplicada en el vehículo eléctrico Hiriko, que es fruto -a pesar de su nombre de "armónico japonés"- del consorcio vasco del mismo nombre, con sede en Vitoria-Gasteiz y el Gobierno Español y en el que ha participado el MIT Media Lab aportando su proyecto CityCar, podría ser el primero en convertirse en realidad.

Según los planes de la empresa el vehículo empezará a comercializarse en la primavera de 2013. De momento ya está en marcha en Vitoria-Gasteiz la producción inicial de 20 unidades para pruebas. En 2020 la producción sería de 25.000 unidades al año.

Resulta raro, por decir algo, que para ser un proyecto tan adelantado no haya nada de información sobre las características del vehículo, ni siquiera las medidas, en la web del fabricante. Tampoco he conseguido encontrar información "oficial" sobre autonomía, tiempo de carga y prestaciones de ese modelo concreto.

Tampoco se indica el precio de venta o la modalidad de comercialización.

Pero al parecer la autonomía serían 120 km, el tiempo de carga 15 minutos -me parece demasiado corta pero sería posible tal vez con enchufe específico- y la velocidad máxima estaría limitada a 50 km/h "por cuestiones de seguridad".

Con esa velocidad máxima no puede circular por autopistas. Tampoco podría porque al parecer no es un turismo: según la Wikipedia el Hiriko está homologado como cuatriciclo, igual que el modelo Urban 45 del Renault Twizy.

En ese caso -como sucede con el de Renault- no es necesario carnet de coche porque no sería un coche. Por H o por B su utilización está totalmente limitada a las calles de la ciudad.

El Hiriko dispone de algo de maletero y dos plazas a las que se accede por el frontal, de forma similar a como se hacía en el Isetta, aquel vehículo de origen italiano que fabricaron distintas marcas -BMW entre ellas e Iso en variante autocarro en España- en el decenio entre 1950 y 1960.

Tampoco se explica si estos coches deberán aparcar en zonas específicas, con enchufe y sin riesgo de que el coche que aparque detrás se acerque tanto que impida que el Hiriko pueda desplegarse.

Esto probablemente se puede evitar aparcando de forma perpendicular "obligatoriamente", algo que sería posible por su corta longitud como ya sucede actualmente con el Smart ForTwo. De otro modo no se gana espacio si hay que reservarlo para el despligue.

En cualquier caso hasta que no haya del orden de cientos o miles de ellos en las calles el espacio liberado por su característico plegado será inapreciable en comparación con el ocupado por el resto del parque automovilístico.

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Jan 26 2012

Adiós a los cubículos: cómo están cambiando las oficinas gracias a las nuevas tecnologías

Newsroom del Daily Telegraph (CC) David Sim @ Flickr

Este artículo se publicó originalmente en Cooking Ideas, un blog de Vodafone donde colaboramos semanalmente con el objetivo de crear historias que «alimenten la mente de ideas».

Si hay una imagen mítica para ilustrar el concepto que muchos tenemos de «oficina» esa sería sin duda la de los cubículos de los protagonistas de Trabajo basura (1999), de cualquiera de las versiones de The Office (2001) o, por qué no, el peculiar mundo de Dilbert. En las últimas décadas ha cambiado mucho esa filosofía tradicional: antes se alejaba y «protegía» a los jefes en sus despachos del resto de la «plebe», e incluso se organizaban los rangos por plantas; hoy en día todo suele ser algo más moderno e igualitario e incluso muchos responsables de empresas se sientan con sus congéneres en la planta general. El open plan en el diseño de interiores coincidió –más o menos– con la llegada masiva de Internet a las empresas, pero más allá todavía quedaba mucho terreno por explorar.

Leer anotación completa: Adiós a los cubículos: cómo están cambiando las oficinas gracias a las nuevas tecnologías

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Jan 23 2012

Tecnología para conservar los recuerdos (y algo más)

Blue (CC) Melvin Schulbman @ Flickr}

Este artículo se publicó originalmente en Cooking Ideas, un blog de Vodafone donde colaboramos semanalmente con el objetivo de crear historias que «alimenten la mente de ideas».

El verano pasado murió el padre de la criónica a los 92 años y lo criopreservaron. Más concretamente, a 196°C bajo cero. Haciendo bueno aquello de «probar de su propia medicina» al buen hombre lo congelaron –y no como a Walt Disney– después de que un médico certificara su muerte cerebral. Si tienes 140.000 euros y vives en Estados Unidos, todo es posible – en España es un poco más complicado.

Tras extraerle la sangre y otros líquidos innecesarios e inyectarle un poco de anticongelante lo guardaron en una gran nevera en algún almacén rodeado de geeks –al parecer, grandes clientes de este tipo de servicios– a la espera de que dentro de décadas o siglos exista un método seguro de a) descongelarlo b) curar su enfermedad y c) hacer todo lo anterior conservando sus recuerdos y demás funciones vitales.

Quienes están a favor de la criónica cuentan con una ventaja en su planteamiento: apuestan a que en algún momento del futuro todo esto se pueda hacer. Razonan que, aunque ese futuro esté muy lejos, realmente da igual: si algún día se inventa la tecnología necesaria, será entonces cuando se descongele a la gente, no antes. Igual te despiertas en el 2050 que en el 5020 o en el 50020, a saber. Puedes haber estado en un «estado de letargo» durante unas pocas décadas o varios siglos, estilo El Dormilón. ¡Ah, qué de sorpresas puede haber a la vuelta!

Entre otras cuestiones divertidas sobre las que pensar está el hecho de que probablemente despiertes más solo que la una, dado que toda tu familia habrá fallecido décadas atrás, y seguramente no queden ni hijos ni nietos… ¿O sí? Tal vez todos ellos también se congelen, y la familia al completo se reúna como quien se va de vacaciones a Disneylandia, solo para ver cómo es el futuro – aunque sin billete de vuelta.

Si se quiere rizar el rizo, se le pueden dar más vueltas filosóficas al asunto. Es lo que me pasó al leer sobre esto, porque recordé el juego Staying Alive que publicó hace tiempo The Philosophers’ Magazine. Se puede probar online y aunque está en inglés es fácil de seguir; de hecho se puede completar el test en unos pocos minutos – aunque si se dedica más tiempo a «darle al coco» mucho mejor.

En el juego se plantean algunas preguntas de escenarios casi imposibles sobre los que hay que tomar decisiones. El objetivo es permanecer vivo a toda costa y eso incluye sobrevivir a una teletransportación, a un transplante de cuerpo, a diversas criopreservaciones, a que te copien el cerebro a un ordenador… como puede verse, todo vale. Es un interesante ejercicio filosófico y racional sobre las creencias personales respecto a qué es la mente, la conciencia, el alma y lo que nos hace humanos – junto con el papel que puede jugar la tecnología en todo esto. Curiosamente, algunos escenarios del juego se parecen a lo que sucede con la gente «criopreservada».

Se puede jugar a imaginar, por ejemplo, que no existe cura para alguien congelado excepto un transplante de órganos. Pero a lo mejor el resto del cuerpo está ya muy deteriorado, o las técnicas de criopreservación son muy toscas actualmente y la mayor parte de los órganos no sirven para nada en el futuro. Probablemente dentro de algunos siglos sea fácil transplantarle cualquier órgano, tal vez incluso perfectamente clonados y «criados en laboratorio», o reemplazarlos por soluciones artificiales. ¿Seguiría el hombre congelado siendo la misma persona si le transplantan la mayor parte de su cuerpo?

Muchos dirán que la clave está en el cerebro: que todo lo demás da igual mientras se conserven el cerebro, las neuronas y sus conexiones. ¿Se perderán los recuerdos durante la fase de congelación? Sería una decepción despertar sin recordar nada, siendo simplemente un cuerpo vacío o un «bebé grande». Pero, si no se pudieran preservar, ¿se podría copiar el cerebro al completo junto con las estructuras y señales que conforman los recuerdos a algún otro tipo de soporte físico?

La mayor parte de los científicos cree que aunque recibimos cantidades ingentes de información durante nuestra vida las procesamos bastante lentamente y las almacenamos de forma bastante tosca aunque eficiente, usando algoritmos sencillos y repetitivos. Carl Sagan calculaba en su día que las 100.000 millones de neuronas de nuestro cerebro pueden almacenar entre uno y 1.000 terabytes de información más o menos. Algunos creen que tal vez el doble o diez veces más; otros que es necesario mucho menos. Un terabyte es más o menos lo que hay hoy en día en los PC de muchas casas.

El caso es que esas magnitudes están ya al alcance de los ordenadores actuales: el Fujitsu K japonés almacena mucho más que eso y tiene cien veces más transistores que nuestra cabeza neuronas ¿Podríamos leer con un escáner de muy, muy, muy alta resolución el cerebro del hombre congelado y transferirlo al superordenador? No es tan fácil: siendo realistas no tenemos ni idea de cómo funcionan el cerebro, la conciencia y la mente en general, por lo que la comparación puede ser tan fútil como comparar Hamlet con 40.000 piezas de Scrabble… todas vocales, tal vez.

Eso sí –y aquí hay que dar un gran salto con la imaginación– si se pudiera replicar el cerebro en un ordenador, y ya no fuera necesario el componente «corpóreo», daría lugar a todo tipo de situaciones curiosas e interesantes: ¿Podría haber más de una copia funcionando? ¿Sabría o debería saber la réplica que no es un ente físico sino que es un programa de ordenador? ¿Qué pasaría si hubiera más copias e interactuaran entre ellas?

Mi versión favorita del asunto es esa en la que los científicos del futuro recuperan al hombre congelado por este sistema pero para hacerle más fácil la vida lo rodean de un mundo virtual adaptado a su propia época para evitarle el disgusto del salto generacional – tal vez en el futuro ya no hay árboles, ni playas, y viven bajo tierra, vete a saber. Dado que probablemente se podrían añadir o borrar detalles a los recuerdos fácilmente, eliminan de su cerebro esa sensación de artificialidad manteniéndole en la ignorancia. El hombre en realidad no sabe que está clínicamente muerto, ni que han pasado miles de años y que tan solo es un software corriendo en «la nube» de la época.

Lo más inquietante del asunto es que hay quien sostiene que ese argumento es el más simple y que menos contradicciones produce en base a lo que conocemos y que podría ser incluso el más plausible si uno rebobina todo lo que sabe sobre la realidad y comienza por el famoso Pienso, luego existo de Descartes. Su conclusión lógica sigue algo así como: «existo… y lo más probable es que existo dentro de una simulación y no existe nadie más en el universo».

Tal vez ahora mismo la mente reconstruida de ese personaje congelado esté aburrida creyendo que navega por la Internet de su era y leyendo artículos en un blog sobre ideas locas acerca de gente congelada que fue reconstruida como software muy avanzado en un futuro muy lejano… ¡Quién sabe!

{Foto: Blue (CC) Melvin Schulbman @ Flickr}

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Jan 23 2012

Interfaz mejorada para libros electrónicos

Un ejemplo de cómo se puede hacer que los libros electrónicos parezcan más libros de verdad, procedente del KAIST Institute of Information Technology Convergence de Corea. El prototipo está implementado en un iPad a modo de ejemplo e incluye un montón de gestos que realizan acciones similares a las que hacemos con los libros de papel.

(Vía Applesfera.)

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Jan 20 2012

«Y esto, hija mía, es un vinilo»

¿¿Que en esto tan grande solo cabían 10 o 15 canciones??

Así es la vida: le enseñas un disco de vinilo a tu hija de 13 años y…

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