Ya sabíamos que Bill es listo, sabio, amable y que tiene una casa alucinante… A la lista hay que añadir sin duda la generosidad, ya que el multimillonario cofundador de Microsoft ha donado ya casi la mitad de su fortuna, 28.000 millones de dólares a diversas organizaciones que se dedican a «hacer el bien» en todas partes del mundo. En The Inquisitr han calculado que gracias a sus donaciones para vacunas de diversas enfermedades ha podido salvar a estas alturas cerca de seis millones de vidas.
Según una empresa de consultoría que asesora a las operadoras móviles, el uno por ciento de los usuarios de telefonía móvil consume la mitad del ancho de banda disponible… y la cifra sigue subiendo. En total analizaron durante 24 horas el tráfico de más de un millón de clientes para obtener el dato. [Fuente: The New York Times.]
Nutricionistas con mucho tiempo libre de la Universidad de Mälardalen en Suecia han elaborado un completo informe técnico sobre la cantidad de calorías que una persona promedio quema durante el montaje de cada mueble del catálogo de IKEA, para dar cuenta de lo «saludable» que resulta la actividad. Entre las bestias pardas a las que se enfrentan a diario clientes de todo el mundo –sudando la gota gorda– encabezan la lista la estantería Albert (2.750 kcal), la Liätorp (1.750 kcal) y la Bondë (1.650 kcal); en otros grupos están la cama Hemnes y la Mydal (~1.550 kcal) la litera Tromsö (1.500 kcal) y el temido y mastodóntico mueble de televisión Stiby (1.475 kcal). Pero, dicen, visto de otra forma, a cambio de montarte una estantería grande podrías comerte dos menús completos de hamburguesa doble con queso y bacon y no engordarías ni un gramo. Además, teniendo en cuenta que también se sabe que se queman unos 150 calorías realizando el acto sexual durante 20 minutos, afirman que es más adelgazante montar una estantería Albert de IKEA que pasarse dos horas echando polvos como leones, pues científicamente hablando se quema el triple de calorías… Aunque lo segundo resulte más «placentero» que pasarse la tarde dándole a la llave Allen. [Fuentes: Mälardalen Rapport om IKEA-möbler + Estilo de Mujer.]
Actualización 28-12-2011 (23:59): Más información sobre este revelador estudio, siguiendo este enlace.
Los más jóvenes han triplicado respecto al año pasado el consumo de datos que hacen a través de sus teléfonos móviles, al menos en Estados Unidos. En un estudio con más de 65.000 clientes de telefonía móvil entre 13 y 17 años se descubrió que los jóvenes envían un promedio de unos 3.417 mensajes al mes, lo cual supone unos 7 mensajes por hora mientras están despiertos. [Fuente: Nielsen.]
Un compañero mío estuvo hace unos meses en Ecuador y aprovechó para hacer esta foto, en la que se ven en primer término el Cayambe (5790 m.), seguido por el Cotopaxi (5897 m.), y al fondo el Chimborazo, cuya cumbre está a 6268 m. sobre el nivel del mar.
Lo que hace especial al Chimborazo, aparte de ser el punto más alto del Ecuador, es que es el punto del planeta que está más lejos del centro de la Tierra, y no el Everest como muchos contestaríamos en principio.
Esto es debido a que a causa de la rotación de la Tierra (la explicación completa es algo más compleja que eso, pero para entendernos esto basta) esta es unos 42,72 kilómetros más ancha en el Ecuador que en los polos, con lo que cualquiera que esté en el ecuador estará a unos 21,36 kilómetros más de distancia del centro de la Tierra que alguien que esté en uno de los polos.
Así, el Chimborazo, que está a 1,5 grados de distancia del Ecuador, juega con ventaja sobre el Everest, que está a unos 28 grados de latitud, con lo que a su altura se suman los varios kilómetros que le añade esta protuberancia ecuatorial, lo que hace entonces que su cumbre sea el punto más alejado del centro de la Tierra.
Eso sí, dado que el mar también sufre los efectos de la rotación de la Tierra, también se abulta por el ecuador, aparte de lo que se abulta también la Tierra, por lo que la montaña más alta sobre el nivel del mar sigue siendo el Everest.
Este divertido y curioso cálculo sobre cuánto pesa Internet (del que existen varias soluciones a la cuestión) tiene como solución que el peso de toda la Red global parece oscilar entre los 50 gramos y algunas millonésimas de gramo. El caso es que nadie lo había calculado nunca hasta que la gente de Discover puso manos a la obra, aunque otro cálculo de Russell Seitz de Adamant también parece bastante bueno y arroja un dato un poco diferente.
En este caso el «peso» de Internet se calcula como el de los electrones que diferencian los 1 de los 0 binarios en el interior de los dispositivos de almacenamiento; ambos estados tienen una pequeñísima diferencia en cuanto a su energía (del orden de 10–15 joules por cada bit) a la que se puede aplicar la fórmula E=mc2. Ese valor, aunque pequeño, resulta significativo cuando se multiplica por los millones y millones y millones de bits que contienen todos los ordenadores que hay interconectados.
El libro Misión: la Luna incluye numerosas reproducciones facsímiles de documentos relacionados con la misión Apolo XI.
Pero uno de los más curiosos, el documento relativo a la declaración de aduanas que tuvieron que rellenar los tres astronautas que llegaron a la Luna, no está incluido y sólo aparece en una fotografía en miniatura.
El documento, que siempre me ha llamado mucho la atención, está fechado en Hawai el 24 de julio de 1969, el día en que los astronautas volvieron a la Tierra. Está firmado por los tres tripulantes, que declaran traer «muestras rocas y polvo lunar», libres de impuestos.
«Sí, [ese documento] es auténtico», según confirmó el portavoz de la NASA John Yembrick. «Fue una pequeña broma de entonces.»
Tiene más humor que exactitud, porque el Apolo 11 amerizó a 1.480 Km al suroeste de Hawai y a 21 km del USS Hornet, el buque de la Marina encargado de recuperar a la tripulación. En realidad los astronautas tardaron más de dos días llegar a Hawai, el 26 de julio, y fueron recibidos al día siguiente, el 27 de julio, con una ceremonia en Pearl Harbor.
Actualmente los astronautas pasan por aduanas «como todos los demás» aunque por razones más normales, ya que habitualmente deben viajar por diferentes países para entrenar y practicar con los diferentes sistemas, módulos y herramientas que existen en la Estación Espacial Internacional, en cuya construcción hasta ahora han participado 16 países.
La densidad del tungsteno (otro nombre para el wolframio) es de 19.250 kilogramos por metro cúbico, casi igual que la del oro, que es de 19.300 Kg/m³. Por esta razón, y porque es muy difícil distinguir un material de otro «al peso», hay estafadores que fabrican lingotes, monedas y joyas de tungsteno con un ligero recubrimiento de oro e intentan hacerlas pasar por oro puro, que vale mucho más. Si bien es cierto que los anillos y joyas de tungsteno se venden como tales –tienen un color plateado– quienes compren oro deben tener en cuenta que la curiosidad química que relaciona el oro y el tungsteno ha dado lugar a más de un gran fraude – de hecho los expertos no compran grandes cantidades sin «taladrar» lingotes para comprobar su interior. Con otros materiales es más difícil el engaño: los únicos elementos químicos que tienen una densidad suficientemente similar son el uranio y el plutonio… «ligeramente» más difíciles de conseguir y el platino, que es más caro que el oro y por tanto «mal negocio». [Fuente: The Ultimate Suburban Survivalist Guide.]
En 1996 sólo había un único ordenador en el mundo capaz de alcanzar una «potencia de cálculo» de un teraFLOPS (operaciones de cálculo en coma flotante por segundo): el ASCI_Red. En 2005 ya había más de 500 ordenadores con esa capacidad y para 2020 habrá miles de ellos, que se han calculado consumirán menos de 20 MW de electricidad. Eso quiere decir que para cada teraFLOP se necesitarán únicamente 20 vatios de electricidad, que es lo mismo que consume una bombilla pequeña. El ASCI Red necesitaba 850.000 vatios, en comparación. [Fuente: Blogs@Intel.]